martes, 27 de mayo de 2014

Te sueño cada día

¿Qué elixir de amor me diste?
 

Te sueño cada día y te tengo al despertar,
te pienso si no estás y nada pienso al estar…

¿Qué embrujo formulaste?

Te adoro como a una diosa y creo en tu normalidad, te vivo en el pasado y en lo que está por llegar…

¿Qué energía invocaste?

Te quiero como a la vida y vivo sin cesar,
te disfruto con la mirada como si no fueras real…

viernes, 23 de mayo de 2014

Eres fruta y eres pasión

Eres fruta y eres pasión, endulzas y combinas, envuelves y dominas, creas momentos supremos con cariño y dedicación.

Por sentir se siente el aire, por pensar se piensa en dos, por mirar se mira el alma, no hay tristeza ni desaire sólo admiración.

Hace poco alguien dijo “¿dónde queda la lujuria?”, a lo cual respondo yo “que no venga Afrodita, ni mirar a la Venus quiero, Eros se sonrojaría y Cupido ni entendería, que por ti yo muero de amor y de pasión”


Hace tiempo comprendí

Hace tiempo comprendí que la duda es angustia,
que el dolor ajeno no me es indiferente,
que las lágrimas compartidas alivian el alma,
que el olvido no cura la herida,
que la distancia no es una medida…

Hace tiempo comprendí qué es la amistad,
que el darla te ensalza y engrandece,
que al amigo se le busca y se le entiende,
que la indiferencia es mala compañera,
que incondicional no aguanta condición…

Hace tiempo comprendí que el amor es pasión,
que a él se llega con entrega y devoción,
que el querer es complicidad y admiración,
que opuestas no son la locura y la reflexión,
que el cariño y la ternura son la curación…

Y por comprender me faltan cosas,
pero hace tiempo comprendí
que de mí debe salir toda incomprensión.


 

jueves, 22 de mayo de 2014

Viaje por mi corazón

Cierro los ojos suavemente, muevo las manos por mi pecho y las detengo en el esternón. Imagino que soy un cirujano y que con un haz invisible perforo los tejidos hasta llegar a mi corazón. Mi ser se convierte en éter y penetro por la incisión realizada en la aurícula derecha.

La visión que se me ofrece es espectacular, el flujo de sangre procedente de todo el cuerpo penetra por allí, en esa gran cavidad. Las paredes están llenas de fluorescencias de diversos colores: azules, verdes y amarillos, todos con tonos sutiles, casi apagados. Me acerco a una de ellas y percibo que es un antiguo recuerdo de mi infancia, sigo con otro y me veo disfrutando de un día de acampada, el siguiente es el rostro de mi primer amor de juventud, otro más, el nacimiento de mi hija… todos ellos están unidos a las paredes del corazón por unas finas líneas de luz por las que, del recuerdo, salen emociones que transmiten energía al corazón.

Tras reconocer varias docenas de recuerdos, paso al ventrículo derecho y lo que veo es muy similar, pero los tonos de los recuerdos sujetos a las paredes son mucho más intensos, brillantes y, algunos, deslumbrantes, son recuerdos recientes. Aquí veo, casi alineados en proximidad, el fallecimiento de varios familiares, las vacaciones del verano pasado… todos recuerdos recientes. La energía que transmiten las emociones allí acumuladas es intensa, a veces con grandes fogonazos, otras con un continuo fluir. Cerca del final, pegados a la gran compuerta de la válvula pulmonar, están los recuerdos muy recientes y unos cuantos destacan sobre los demás por su luminosidad: el día en el que la conocí, su sonrisa y su amabilidad; sus primeros mensajes; oh! cuando la vi por segunda vez… este recuerdo lo toco y casi quema de intenso y preciado; sus dedos entrelazando los míos; el primer beso… a este le envuelven muchos sentimientos: euforia, tensión, gloria… Casi no puedo apartarme de allí, el éter que ahora soy transita por la felicidad vivida como si fuera una droga.

No atravieso la válvula, penetro, a través del tejido, en el ventrículo izquierdo, donde la sangre entra de un color rojizo intenso, viene, desde la aurícula izquierda, cargada de oxígeno de los pulmones. Allí las paredes están plagadas de deseos e ilusiones como la sangre que recorrerá mi cuerpo dándole vida. Los colores son rojos, naranjas, dorados… unos más intensos que otros, allí veo el fin de semana que viene, las vacaciones del próximo verano, sonrisas, alegría, fortuna… más allá mi hija en la universidad, casada, nietos… Pero me vuelve a ocurrir lo mismo, esta vez con los más cercanos: hoy cuando la vea a ella y pueda tocar su mejilla; este fin de semana junto a ella disfrutando con unos amigos; paseando con ella por la playa… Sé que tengo que salir, pero me cuesta, la atracción a permanecer allí me domina…

Debo volver a la realidad, a disfrutar de todos y cada uno de los instantes vividos que serán preciados recuerdos, recibiendo la descarga de las emociones en mi corazón y cargándolo de deseos e ilusiones.

Por fin salgo, me materializo… y sonrío.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Amar después de los 40

Enamorarse y amar después de los 40 no parece fácil, ya que, a pesar de que la base neurofisiológica es la misma, la social no lo es tanto. Pasados los 40 todos tenemos “mochilas cargadas” durante las décadas vividas: relaciones anteriores, hijos, cargas económicas y un largo etc. que nos condicionan a la hora de iniciar, o tan siquiera intentar, nuevas relaciones.


Desde mi modesta opinión, enamorarse después de los 40 es una experiencia más plena y más sensata, ya que parte, como ya he comentado en otras ocasiones, “del reconocimiento del otro como individualidad y, a la vez, como parte de sí mismos…”, el paso del enamoramiento al amor es más suave y rico, entre otras cosas porque la idealización del otro no es tan extrema, hay un reconocimiento más rápido y una aceptación más plena de las cualidades/defectos de la pareja.

Diversos estudios apuntan a que el enamoramiento en los hombres se produce de forma más rápida y también somos más proclives a fallar en el paso del enamoramiento al amor, por lo que nuestras relaciones, a nivel emocional, son más cortas y más intensas. Por el contrario, las mujeres se enamoran más “medidamente” y llegadas al paso hacia el amor fracasan con menos asiduidad, lo que produce que haya más mujeres desencantadas por amor que hombres. En ambos casos, a partir de cierta edad, los patrones se aproximan, dando como resultado relaciones más equilibradas.

Por último una recomendación: Poner más amor en vuestra vida, os compensará sobradamente. Estamos más y mejor preparados, tanto para la bueno como para lo malo.

viernes, 16 de mayo de 2014

Soy el genio

Soy el genio de la lámpara,
la que da luz en tu habitación,
sólo concedo un deseo, ¡qué cara!,
tacaño vil me llaman, ¡qué pasión!,
el genio del amor os dispara,
tengo por estilo la diversión,
para eso os doy calentura,
queda para vosotros la ternura.

jueves, 15 de mayo de 2014

El amor de tu vida

Una pareja pasea por la ciudad, se les ve felices, radiantes, tanto como el soleado día que les ilumina.

Él, con una gran sonrisa en su rostro, le comenta –Imagina este verano, una tarde al caer el sol, la arena mojada, por las suaves olas, humedeciendo tus pies, mientras paseas cogida de la mano con el amor de tu vida.

Ella le mira de otra forma, con los ojos entrecerrados, y pregunta –¿El amor de mi vida?

Él se para y la hace sentarse en un banco cercano, coge las manos de ella con las suyas y, mirándola a los ojos, dice –Es fácil imaginarse la escena y la probabilidad de que ocurra, desde “Imagina…” hasta “cogida de la mano con” es bastante alta. El resto de la frase surgió natural, tal y como surgen las cosas sentidas, dichas desde el corazón, no preparadas y sin haberlas razonado.

No tengo una bola para leer el futuro, las estrellas no me iluminan mostrando lo que ha de venir, no sé echar las cartas, ni tan siquiera leer en los posos del café. Así que, sobre el futuro sólo puedo hacer suposiciones, más o menos razonadas, o expresar deseos, más o menos sentidos. El final de la frase contiene un poco de ambas cosas, tanto suposiciones como deseos.

Deseo fervientemente, con todo mi corazón, llegar a ser el amor de tu vida y en ello he puesto todo mi empeño desde que te declaré mi amor. Quiero que nuestro amor signifique tanto, y sea tan intenso, que dentro de mucho tiempo o cuando ya las fuerzas me abandonen, puedas decirme…

“Eres el amor de mi vida”