martes, 22 de abril de 2014

Semana Santa Sevillana: Devoción

He sido un espectador privilegiado de Semana Santa Sevillana, decir que ha sido impresionante es decir poco. El espectáculo de luces en los edificios y miles de cirios ardiendo deslumbra a cada momento, la amalgama de colores de túnicas, uniformes, trajes, mantos… parece una mezcla divina, el estruendo de sonido de las bandas de música y miles de gargantas murmurando eriza la piel para, a continuación, extasiarse con el silencio sólo roto por una vibrante garganta saetera, aliñado con el intenso olor a incienso, vainilla y flores, todo ello es tan inmenso que, a veces, los sentidos no son capaces de abarcar lo vivido y te tienes que conformar con instantáneas parciales.


Una de esas instantáneas, que no se borrará de mi memoria, la capté en la Madrugá, en el tramo de la carrera oficial donde me encontraba, cuando una joven y bella sevillana se levantó de su asiento al hacer aparición la Cruz de Guía de la Hermandad de la Macarena, anudó a la barandilla la medalla de la hermandad de un ser querido, ya ausente para siempre, y así permaneció hasta que pasó el último de los miles de nazarenos que componen esta hermandad.

Cuando paró el paso de Cristo de la Hermandad de la Macarena, el Cristo de la Sentencia, para el relevo de costaleros (figura que ejemplifica como pocas la entrega, pasión, esfuerzo, dedicación y trabajo en esta Semana Santa), que salían agotados pero felices, levantó la mirada hacia el Jesús de la Sentencia y, con la cámara, pude captar la devoción en estado puro.

miércoles, 16 de abril de 2014

Semana Santa Sevillana: Inicio

Un ateo en la Semana Santa Sevillana

Miércoles:

El AVE sale puntual, son las 9 am de un precioso y soleado día de primavera. El paisaje discurre a gran velocidad mientras escucho una opera, la escena casi parece irreal, de película.

"Sevilla siempre" dijo Colón, también lema de la Expo y ahora yo cojo prestadas esas dos palabras para que me acompañen en este viaje, a la Sevilla de siempre, mezcla de fiesta y rito, religiosidad y folclore. Aún a kilómetros de ella ya la imagino.

Al llegar percibo Sevilla como siempre: vibrante, colorida, magnífica... Después comer, descanso y a las bullas.

Primero el Carmen saliendo. El gentío guarda silencio hasta que la banda Los Reyes tocan el himno nacional y oh!! me emociono, como lo hace el resto. Este sentir estaba casi olvidado pero la piel ha sido rápida en transmitir ese cosquilleo al resto del cuerpo. Cuando el paso se aleja, y ya casi no oigo la marcha, recupero "el sentio"

Después una refrescante ducha y a pillar La Lanzada. Las tallas magníficas, como todas, pero destaca el caballo del lancero, transmite movimiento al conjunto. El movimiento que realizan los costaleros, siguiendo el compás de la banda, impresiona y las imágenes parecen cobrar vida.

Ahora, ya relajado, tomando un café, siento a Sevilla, la Sevilla de siempre, la Sevilla nuestra que tan bien nos acoge. En las horas que aquí llevo todos sonríen, amables.


miércoles, 9 de abril de 2014

Qūnkatu

Quizás esta historia sucedió en Qūnkatu, en el año 1177, o quizás nunca sucedió y sólo sea producto de mi imaginación.

Saíd recuerda, mientras prepara dos caballos, cómo en primavera fue asignado a la guardia del Caíd, Abu Beka, y cómo éste le encomendó la misión de la protección de su hija Zaida, siendo todo un honor tal distinción. Hasta ese momento se consideraba un soldado disciplinado y valiente y sus únicas preocupaciones eran, fuera de las batallas, mantener su equipo y su cuerpo siempre preparados para la acción, pero, desde el primer día de su nueva misión, algo cambió dentro de él. Zaida era la mujer más bella que había conocido, destacando sus grandes y oscuros ojos, eran tan negros que no parecían tener fondo y que cualquier hombre se podría perder en esa mirada.

No podrá olvidar, mientras viva, la primera vez que oyó su suave y cantarina risa, y cómo una oleada de placer recorrió su cuerpo. Su mundo cambió de epicentro y no estaba preparado para ello, pasó noches en vela intentando ordenar sus ideas y emociones y sólo consiguió que ella se anclara en todos y cada uno de sus pensamientos.

Zaida recuerda lo apuesto que le pareció el guerrero que le puso su padre como escolta, siempre con la mirada baja, intentando no mirarla a los ojos, cómo en los días siguientes su cercanía la hacía vibrar de emoción y cómo la ilusión fue creciendo en ella. Su padre la quería comprometer con el Caíd de Toledo, hombre mayor y adusto, nada de su agrado; así que cuando empezó a sentirse atraída por su gentil guardaespaldas tuvo claro que ya no sería de otro hombre.

Durante las semanas siguientes las distancias entre ellos se fueron acortando, tanto física como emocionalmente. Ella no dejaba pasar ninguna oportunidad para tocar ligeramente la mano de su guardián, ya fuera dejando caer, a propósito, algún objeto en el mercado u olvidando pañuelos o alhajas durante sus interminables paseos, permitiendo que su gentil hombre se lo acercara. Al principio podía percibir el ligero temblor de la mano de él, pero con el paso del tiempo a quién le temblaba la mano era a ella, cuando él le empezó a responder con una leve caricia de sus dedos.

Para Saíd, aquella noche marcará el principio de una nueva vida, se dirige con otro caballo y otro uniforme de soldado al encuentro con su amada. Sabe que si es interceptado su cabeza rodará al instante, por ello toma todas las precauciones posibles llegando al portón de los jardines de palacio cuando ya despunta el alba. Toca ligeramente la aldaba y el portón se abre, saliendo su amada y abrazándose a él con pasión.

El 27 de julio, los desesperados conquenses, hicieron una salida, casi suicida, atacando el campamento cristiano, dónde pernoctaban las tropas que sitiaban la ciudad desde enero. Aprovechando el tumulto de la refriega dos caballos salen de la formación y toman camino siguiendo la hoz del Huécar, para, a continuación, perderse en dirección a la serranía.

En este punto de la historia se pierde la pista de los dos enamorados, quizás murieran antes del 21 de septiembre, cuando la ciudad se rindió, por alguna enfermedad o en alguno de los ataques de manganas y trabucos cristianos, o bien pudieran ser las dos figuras que huyen de la ciudad, quizás fueran apresados por cristianos o quizás, más tarde, por tropas musulmanas, pero no seré yo quien ponga límites a la imaginación y bien pudiera ser que Zaida y Saíd lograran huir hasta Valencia y allí consiguieran vivir su amor a orillas del mediterráneo, con tranquilidad, siendo felices para siempre.

jueves, 3 de abril de 2014

Tu sonrisa

Todas las noches miro las estrellas, busco las constelaciones e imagino la inmensidad del universo que me rodea y, al hacerlo, me envuelve una hermosa energía que me hace flotar y me traslada en el tiempo y el espacio y me acerca a ti. Cuando en el duro invierno te empecé a imaginar no imaginaba, ni en mis mejores sueños, lo que llegaría a sentir, tan colmado de emociones que, a menudo, me desbordan.

Como un eco del pasado llegan aquellas palabras “En primavera, será en primavera…” y las siento muy lejanas, casi extrañas, porque tus cabellos ya acarician mis mejillas, porque he sentido todas y cada una de las veces que has entrelazado tus dedos con los míos, porque tus andares me hablan de armonía y porque el aroma de tu piel siempre está impregnado en mí.

Y, por encima de todo, tu sonrisa, ¡ay, tu sonrisa!, la llevo pegada al alma, para mí es tan bella que la más bella flor palidecería y marchitaría de tristeza si pudiera tan solo intuir la hermosura que percibo cada vez que tus labios obran el milagro que representa para mis ojos.


lunes, 31 de marzo de 2014

Desde la Luna

Reth, el Administrador Energético, dirige sus pasos hacia las escaleras que conducen al siguiente nivel, mientras su mente es un torbellino que se debate entre la desesperación y la determinación, entre la angustia y la claridad, entre la soledad y el bien común. Sabe, mejor que nadie en el mundo, cómo son las cosas y qué poco puede hacer él o cualquier otro para cambiarlas, excepto lo más radical.

Piensa en las grandes celebraciones que habrá hoy para conmemorar la llegada del año 50 dGC (después de la Gran Catástrofe). Lo que le lleva a recordar aquél fatídico día en el que, siendo él sólo un niño, la humanidad se volvió loca o quizás sólo sus dirigentes y estuvo a punto de la extinción. La crisis de Crimea desembocó en locura colectiva tras los primeros lanzamientos de artefactos nucleares, los hongos de las explosiones se sucedieron con rapidez a todo lo ancho y largo del globo terráqueo, hasta que alguien decidió utilizar como arma el virus H10MT, aniquilando miles de millones de vidas y esperanzas en pocos días.

Sólo se salvaron las cien mil personas que la clase dirigente decidió: ellos, sus familias, técnicos, investigadores, médicos y todos aquellos que creyeron necesarios para la supervivencia de la especie, pero, sobre todo, de ellos mismos. Se suministraron bloqueantes del virus y se llenaron con todos los supervivientes las naves espaciales que, tan convenientemente, tenían ocultas, dejando la inhóspita y desolada Tierra atrás, para instalarse en la Luna, en una colonia que llevaban décadas construyendo.

Los primeros años fueron duros, con grandes restricciones y un férreo control, absolutamente dictatorial, por parte del Consejo y de sus Unidades de Intervención. La creación del Traje Energético (TE) supuso un gran avance, la escasez energética, hasta entonces, era la espada de Damocles que gravitaba sobre sus cabezas. El TE generaba energía con cada movimiento corporal y lo acumulaba hasta que, llegadas las horas de descanso, lo conectabas a la instalación de absorción de energía, pasando al gran acumulador de la colonia. Durante las horas de vigilia el TE se encargaba de aleccionar a su portador con mensajes de audio persuasivos: “Tu energía es vital para todos”, “Dar energía produce felicidad”, “La humanidad depende de ti”. También, estos mensajes se reproducían con letras de colores en el propio traje, significando cada color el porcentaje almacenado por su propietario, para que los demás lunáticos que se cruzaran supieran si eras buen ciudadano o no.

A raíz de la implantación obligatoria del traje, el control sobre todos los individuos de la colonia fue total, desde Administración se sabía en qué lugar de la colonia se encontraba cada persona, la carga útil y varias cosas que no eran de dominio público: estado emocional, relación con otras personas, conversaciones…

Según crecía la colonia las necesidades energéticas se incrementaron y los porcentajes de carga asignados crecieron sin cesar, sólo unos pocos privilegiados estaban exentos de cuotas fijas. Para el resto de ciudadanos la actividad debía ser constante, además del trabajo asignado según sus capacidades, se asignaban horas de ejercicio físico intenso, siempre se debía estar en movimiento, nadie podía pararse a charlar o descansar, todo se hacía sobre la marcha.

El suceso más relevante en la vida de la colonia se produjo en el año 40 dGC. Sólo un reducido grupo tuvo conocimiento de que el seguimiento que se hacía de los niveles de radiación y habitabilidad de la Tierra mostró que, en la mayor parte del planeta, se daban las condiciones necesarias para poder volver. El Consejo determinó que ellos y sus familias, en aras del bien común, serían los primeros en regresar y que cuando estuvieran seguros de que todo iría bien se procedería a la evacuación general de la colonia.

Las naves partieron y, desde entonces, no se tenía noticia alguna de la posible evacuación. Desde el mismo instante de su partida fueron desconectados todos los aparatos que suministraban cualquier información sobre la Tierra, el Consejo seguía dirigiendo la colonia desde allí, adoptando cuantas decisiones eran necesarias, pero, sobre todo, asegurándose que los suministros de energía desde la Luna fueran regulares.

Reth acelera su paso, dominado por el nerviosismo, hasta llegar a la compuerta con pantalla de seguridad, donde se identifica con la voz y su rostro. Es, junto con su ayudante, la única persona que ahora tiene autorización para acceder al módulo del gran acumulador y al sistema de lanzamiento de módulos energéticos. Una vez cerrada la compuerta a su espalda se dirige al módulo que está siendo cargado y que será el próximo en lanzarse de forma automática hacia la Tierra. Una vez abierto un panel lateral extrae con manos temblorosas de su traje un pequeño dispositivo que inserta en el hueco, cerrando a continuación el panel.

Retrocede unos pasos y aguarda a que el módulo inicie el desplazamiento hasta el tubo de lanzamiento. Una vez en el interior del tubo se cierra la compuerta y se produce el lanzamiento. La gran llamarada que provoca la combustión del deuterio ilumina la trayectoria del módulo. Su frente está perlada de sudor, los labios apretados y todo su cuerpo en tensión, entonces se repite lo que le ha costado tanto decidir –He hecho bien, el destino de la humanidad está en mis manos, la colonia ahora estará a salvo de ese tumor que siempre supuso la clase dirigente primero y el Consejo después- Tiene la certeza absoluta de que en pocos semanas se pondrán en marcha los nuevos generadores terrestres y la energía de la luna ya no les será necesaria, con lo que el Consejo dejará abocada a la colonia a una lenta agonía, sino deciden en el último momento una acción más radical destruyéndola.

A continuación, extrae de su bolsillo una antigua pistola de proyectiles y la acerca a su sien, sabe que no podría vivir con la conciencia tranquila, que las pesadillas le atormentarían siempre y que su forma de actuar y pensar había traspasado un límite que no debería existir en la nueva humanidad que surgiría de la colonia. Su mirada seguía atenta a la pantalla que mostraba la evolución de la trayectoria del módulo energético, entrando ahora en la atmósfera terrestre. Esperó a que el indicador de altitud del módulo marcó los cinco mil metros, justo cuando el artefacto que incorporó en el módulo se activó y dejó escapar a la atmósfera el virus H10MT modificado y del cual, hasta el momento, no había cura, así que la muerte de todos los hombres, mujeres y niños que ahora se encontraban en la Tierra era inevitable en pocos días.

Entonces, aprieta el gatillo y el proyectil se aloja en su cabeza segándole la vida.


martes, 25 de marzo de 2014

Flor del Guadalquivir

En el Parque de María Luisa vi
flores de azahar.

En la Giralda percibí
la hermosura del alminar.

En el Puente de Triana oí,
roceando, el agua pasar.

Pero nada sentí,
quizás no deseara
o era un sinvivir,
esperando que llegara
mi Flor del Guadalquivir.

miércoles, 19 de marzo de 2014

A mi hija

Hace 16 años tuvo lugar el suceso más trascendental de mi vida, mi hija llegó al mundo y, desde el primer instante, supe que ella sería lo más importante durante los días, meses y años que me quedaran de vida. Durante los siguientes tres meses la cuidamos y mimamos como mejor supimos, ya que no traía libro de instrucciones y, en muchas ocasiones, las dudas y miedos de si estábamos haciendo lo correcto nos atenazaron. A partir de ese momento, ya con un biberón en la mano, decidí que su madre había hecho lo más importante y ahora me tocaba a mí, así que todas las noches en vela, los miedos, las enfermedades, la guardería, los colegios, los médicos, etc., serían míos.

Poco después de cumplir los 5 años a su madre la diagnosticaron una grave enfermedad. Aún tengo grabada a fuego la frase que le dijo el neurocirujano en nuestra primera consulta, cuando mi mujer le preguntó cuánto le quedaba de vida: “Vamos a luchar tu y yo, con todas nuestras fuerzas, para que veas crecer a tu hija y la disfrutes todo el tiempo que sea posible” Ese tiempo se acabó el verano pasado y nos dejó. La mayor preocupación de mi hija cuando esto sucedió fue mi estabilidad emocional, no su pena y su dolor, sino los míos.

Desde entonces nos hemos cuidado mutuamente en todos los aspectos y puedo asegurar, con una lágrima de emoción cayendo por mi mejilla, que, sin ninguna duda, tengo la mejor hija que un padre pueda desear. Hoy me ha dado de regalo la camiseta que ya os he puesto y, a parte de las risas que nos hemos echado, creo que el significado que encierra este regalo muestra una gran confianza en mí, lo que me llena de orgullo y me dice que muy mal no lo estoy haciendo.

Gracias Ana, te quiero con toda mi alma.

Fdo. El padre más orgulloso de la tierra.